Hay objetos que uno abre decenas de veces al día sin detenerse a mirarlos. Este no es uno de esos.
Elaborado en tela PET antifluido con tintas ecológicas, el monedero fue pensado para durar y para decir algo: cada cara lleva una ilustración distinta hecha a mano, una especie de la fauna colombiana que convierte un gesto rutinario — buscar las llaves, guardar una tarjeta — en un pequeño encuentro con la naturaleza.
El forro interno cuida lo que guardas. El dije dorado o de frutas es ese detalle silencioso que distingue un objeto fabricado de uno verdaderamente diseñado. Y sus 12 × 10,5 cm son exactamente suficientes: lo esencial, sin exceso.
Con diversas ilustraciones para elegir — del colibrí sietecolores al jaguar, del gallito de roca al oso de anteojos — cada monedero es también una pequeña declaración de lo que uno ama de este país.
El regalo que parece sencillo y resulta ser el más recordado.
Descubre la historia de cada especie en nuestra sección #OPEduca.




























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